Videolaringoscopio

El videolaringoscopio Glidescope® (Verathon Medical, Bothell, WA, USA), está fabricado con material plástico biomédico y es reutilizable (2002). El dispositivo consiste en una pala y un mango en una sola pieza, que son similares a un laringoscopio convencional. En la parte distal de la pala se inserta una videocámara digital de alta resolución junto con dos fuentes de luz emisoras de diodos (rojo y azul). La cámara tiene una amplia lente equipada con un sistema antiempañamiento (1). La imagen captada se muestra en un monitor LCD en color con pantalla de 7 pulgadas, aunque también podría proyectarse en otros dispositivos o ser grabada utilizando un puerto standard para salida de video (NTSC) (2). El diseño de la pala se diferencia de un laringoscopio convencional en que no es desmontable, tiene una anchura máxima de 18 mm, en cualquier lugar de la pala y tiene una curvatura de 60º en la punta (3). El monitor posee una plataforma portátil con ruedas que lo hace fácilmente transportable.

A partir del año 2006 aparecen nuevos modelos de Glidescope:

Glidescope (GVL) :

Se diferencia del previo porque el monitor es de diseño diferente y por presentar tres tamaños de palas: grande (longitud 101 mm, grosor 26 mm), mediana (82 mm, 19 mm) y de neonato (48 mm, 16 mm).

Glidescope Ranger:

Es un videolaringoscopio transportable sin conexión a red eléctrica que lleva una bateria, para poder ser trasladado a cualquier localización. El resto de características son iguales que el clásico.

Glidescope Cobalt:

Aparece en el 2007, es un dispositivo con pala desechable translúcida y un bastón con una cámara de video reutilizable de alta resolución que no requiere desinfección rutinaria pero periódicamente se puede esterilizar usando las técnicas habituales.

Se precisan más estudios para valorar su utilidad en la intubación difícil

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Predicción de dificultad de intubación con Glidescope:

Se considera posible dificultad de intubación con Glidescope (5) cuando existe un Cormack-Lehane III-IV, con un test de la mordida de labio superior de 3 o cuando la distancia esternomentoniana es pequeña (< 12.5).

Inserción:

El videolaringoscopio Glidescope está diseñado para que la pala sea introducida en la boca por la línea media de la lengua, a diferencia de la pala de laringoscopio tradicional. Si lo introdujésemos por la derecha de la lengua no quedaría suficiente espacio para introducir el tubo y maniobrar con él. Por otra parte, tampoco debe ser introducido por la izquierda de la lengua, porque se podría comprometer la iluminación. La pala se avanza hasta que la glotis sea visible en el monitor, de forma que suele quedar alojada en la vallécula de la epiglotis. El tubo endotraqueal debe ser fiado y preformado antes de introducirlo para facilitar su manejo (6). El extremo distal del tubo debe curvarse con una angulación de 60º, de modo que se ajuste lo máximo posible a la curvatura de la pala y así conseguiremos que la punta del tubo se dirija hacia la punta de la pala. En el extremo proximal, es recomendable dar una angulación al tubo de 90º hacia la derecha, con lo que conseguimos, por un lado, evitar que el tubo choque contra el pecho del paciente al introducirlo (7), y por otro, tenemos una especie de mango que nos sirve para coger el tubo y facilitar las maniobras de giro en los distintos ejes.

Otros grupos utilizan un introductor Frova o Eschmann (8 ) para guiar el tubo, evitando las posibles lesiones derivadas del uso de un fiador.

Igualmente mediante técnica combinada podemos utilizar un fibrobroncoscopio como guía que nos permita dirigir la punta del TET hasta la interior de la glotis bajo visualización con Glidescope, y una vez en el interior de la tráquea permita el encarrilado del TET y su posicionamiento bajo visión directa por encima de la carina. Esta técnica además de ser muy útil cuando tenemos dificultad para dirigir la punta del TET hacia la glotis, puede sernos de utilidad cuando tenemos enganches durante la intubación con fibroscopio, para determinar el punto de enganche y corregir la rotación del TET.

    Ventajas:

    El videolaringoscopio tiene un diseño similar al de un laringoscopio convencional, de forma que es fácil de utilizar por personas poco experimentadas, a pesar de que se requiere cierta práctica para maniobrar con el tubo una vez insertada la pala.

    La angulación de la pala y la posición de la cámara proporcionan un ángulo de visión más amplio que el obtenido con el fibrobroncoscopio óptico.

    Con el videolaringoscopio, el clínico no necesita mantener una línea directa de visión desde la boca a la glotis, y como consecuencia de esto, la laringoscopia requiere menor tracción y menor fuerza, resulta menos estimulante para el paciente y produce menos alteraciones hemodinámicas.

    Es más barato y más duradero que el fibrobroncoscopio óptico, necesita menos mantenimiento y puede ser esterilizado y puesto a punto de forma rápida y sencilla.

    Las imágenes obtenidas en el monitor están ampliadas y muestran la anatomía de la laringe sin distorsiones, de forma que se pueden reconocer perfectamente las estructuras anatómicas y las posibles anomalías, si existen. El monitor presenta una salida de video externo que permite la grabación de imágnes o vídeo para su posterior consulta o archivo. Además, el videolaringoscopio Glidescope incorpora en su lente un sistema antiempañamiento que evita que el vapor distorsione las imágenes.

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