Quimioterapia

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La quimioterapia, que consiste en usar sustancias químicas para destruir células cancerosas, es una de las principales tecnologías terapéuticas utilizadas para combatir el cáncer. La quimioterapia es uno de los tres métodos más importantes utilizados para tratar el cáncer; actúa interfiriendo la capacidad de la célula cancerosa para crecer. También se emplean la radioterapia y la cirugía, que pueden combinarse con la quimioterapia. La alta eficacia de la quimioterapia es consecuencia de su capacidad para tratar el cáncer extendido (metastásico), aquél que surge en más de un sitio del cuerpo.

Tal capacidad hace que la quimioterapia sea muy importante en la lucha de un paciente por superar el cáncer, dado que la radioterapia y la intervención quirúrgica son adecuadas sólo para tratar el cáncer en zonas localizadas. Cuando se emplean estos tres tratamientos combinados, sus rutas complementarias para atacar la enfermedad ofrecen con frecuencia al paciente mejores posibilidades de derrotar el cáncer. Muchos son los diferentes tipos de medicamentos que califican como agentes quimioterapéuticos. El fármaco elegido depende de qué tipo de cáncer será tratado. Los medicamentos son catalogados en cinco categorías principales con base en la manera cómo alteran la química celular y qué etapa del ciclo vital de la célula afectan.

Para comprender la quimioterapia, primero es necesario entender qué es el ciclo celular. La quimioterapia es eficaz dado que los fármacos usados afectan cierta fase del ciclo vital de las células. Para replicarse, cada célula pasa por un ciclo de cuatro etapas. La primera, llamada G1, sucede cuando la célula se prepara para replicar sus cromosomas. La segunda se denomina S; en ella ocurre la síntesis de DNA y éste se duplica. La siguiente fase es G2, cuando se duplican el RNA y la proteína. La etapa final es la fase M, la de la división celular real. En esta última, el DNA y RNA duplicados se dividen y desplazan hacia extremos separados de la célula. De hecho, ésta se divide en dos células funcionales idénticas.

Dependiendo del medicamento elegido, la quimioterapia afecta a las células malignas en una de tres formas:

•  Dañando el DNA de las células cancerosas de tal modo que éstas ya no puedan reproducirse. Esto sucede por la alteración de la estructura del DNA en el núcleo de la célula, evitando así la replicación.

•  Durante la fase S del ciclo celular, inhibiendo la síntesis de cordones de DNA nuevo de tal manera que no sea posible replicación celular alguna. Esto ocurre cuando los fármacos bloquean la formación de los nucleótidos necesarios para la creación de DNA nuevo.

•  Deteniendo el proceso mitótico de tal modo que la célula cancerosa no pueda dividirse en dos células. La formación de husos mitóticos es indispensable para desplazar el DNA original y el DNA replicado hacia lados contrarios de la célula y ésta pueda dividirse en dos células.

Los quimioterapéuticos actuales funcionan en una de estas maneras para lograr la meta final de matar las células cancerosas en el cuerpo.

Los medicamentos usados en la quimioterapia se agrupan en cinco categorías amplias. Son situados en dichas clases según cómo funcionan en la destrucción de las células cancerosas. De modo más específico, los medicamentos se ubican en una categoría específica según la parte del ciclo celular que interrumpen. Las categorías son: agentes alquilantes, nitrosoureas, antimetabolitos, antibióticos antitumorales, alcaloides de plantas y hormonas esteroides.

Los agentes alquilantes

son fármacos que funcionan atacando directamente el DNA de una célula. Estos medicamentos pueden operar en cualquier momento del ciclo celular. Sin embargo, son más eficaces durante la síntesis de DNA. Sirven para tratar la enfermedad de Hodgkin, linfomas, leucemias crónicas y algunos carcinomas de pulmón, mama, próstata y ovario. Los agentes alquilantes se administran oral o intravenosamente. Ejemplos de fármacos de esta categoría son: ciclofosfamida, mecloretamina y cisplatin (Platinol).

Las nitrosoureas

son similares a los agentes alquilantes, y trabajan inhibiendo los cambios necesarios para la reparación de DNA. Un rasgo muy importante es que pueden atravesar la barrera hematoencefálica, hecho que les hace muy útiles en el tratamiento de los tumores cerebrales. También pueden servir para tratar linfomas y melanomas. Las nitrosoureas son administradas por vía oral o intravenosa. Ejemplos de fármacos en esta clase son: carmustina y lomustina.

Los antimetabolitos

bloquean el crecimiento celular al interferir con la síntesis de DNA. Estos medicamentos operan simulando una sustancia que participa en la síntesis de DNA e inhiben la producción de un ácido necesario para que el DNA sea sintetizado. Los antimetabolitos afectan la etapa “S” del ciclo celular y sirven para tratar tumores de la vía digestiva, mamarios y ováricos. Se administran por vía oral o intravenosa; ejemplos de ellos son 6-mercaptopurina y 5-fluorouracilo.

Los antibióticos antitumorales,

o citostáticos, funcionan al unirse con el DNA para evitar la síntesis de RNA. Estos fármacos también impiden el crecimiento celular al imposibilitar la replicación de DNA. Los antibióticos antitumorales evitan que el DNA se vuelva a fijar a sí mismo, lo que provoca la muerte celular. Esta categoría de medicamentos sirve para tratar una variedad amplia de cánceres incluyendo el testicular y la leucemia. Los antibióticos antitumorales son administrados por la vía intravenosa; algunos ejemplos son: doxorubicina y mitomicina-C.

Los alcaloides de la vinca

impiden la división celular. Durante la metafase, los husos mitóticos contienen los dos juegos de DNA que la célula necesita para dividirse. Los husos son producidos usando una proteína llamada tubulina. Los alcaloides de la vinca se unen a la tubulina, lo que impide la formación de husos mitóticos. Sin éstos, la célula no puede dividirse. Estos fármacos son derivados de plantas y sirven para tratar tumores de Wilm, así como cánceres de pulmón, mama y testículo. Los alcaloides de la vinca se administran por vía intravenosa. Algunos ejemplos de esta categoría son: vincristina y vinblastina.

Las hormonas esteroides

modifican el crecimiento de los cánceres con dependencia hormonal. Provocan un cambio en la forma tridimensional de los receptores en las células, hecho que impide que la célula se fije al requerido elemento de respuesta de estrógeno presente en el DNA. Por lo general, estos medicamentos hormonales se administran por la vía oral y sirven para tratar el cáncer mamario. Algunos ejemplos son: tamoxifeno y flutamida.

Es posible administrar la quimioterapia de varios modos. Los medios más frecuentes son la vía oral y la intravenosa, mas también es posible administrarla intramuscularmente o a través de catéteres. La forma oral es cuando el fármaco se consume como cápsula o pastilla por la boca. La administración oral es muy conveniente, en la medida que sólo se necesita que el paciente degluta una píldora. La forma intravenosa, o IV, es cuando, como líquido, se introduce el medicamento directamente en la circulación mediante una aguja pequeña que por lo general se inserta en un brazo.

La quimioterapia intramuscular se administra por inyección directa en el tejido muscular. Es muy semejante a recibir una inyección común. Los quimioterapéuticos inyectados en un músculo se dispersan más lentamente en el cuerpo que si se administraran por la vía intravenosa. En la quimioterapia también se usan catéteres. El catéter es un delgado tubo de plástico que se inserta en una de las venas centrales y a menudo permanece colocado en el transcurso del tratamiento. Los beneficios de un catéter son que el paciente siempre cuenta con un aditamento para recibir la quimioterapia y que se elimina la necesidad de insertar varias agujas cada vez que se necesita proveer el tratamiento. Es posible escoger catéteres para los pacientes que poseen venas muy pequeñas o con escasas venas accesibles fácilmente.

La quimioterapia es muy eficaz para matar células cancerosas, pero también afecta a las células normales. La potencia de los fármacos usados en la quimioterapia tiene efectos secundarios que pueden generar molestia e inconveniencia. Los efectos colaterales típicos de la quimioterapia incluyen problemas digestivos, pérdida de cabello, bajas cifras de las células sanguíneas, erupciones cutáneas, fatiga e infertilidad. Algunos de tales efectos secundarios son cubiertos aquí, pero es aconsejable que Ud. hable con su médico tratante acerca de las potenciales acciones secundarias de los medicamentos que Ud. pudiera estar recibiendo. La mayor parte de los efectos colaterales son tratables, y si surgen problemas, es posible administrar fármacos para atenderlos.

Los problemas digestivos se vinculan con el esófago, el estómago, los intestinos, el colón y la vejiga. La potencia de la quimioterapia deriva a veces en náusea, diarrea, estreñimiento y pérdida de apetito. El paciente también puede sufrir aftas bucales y alguna úlcera faríngea. Las células sanas mueren o son dañadas junto con las cancerosas, situación que origina estos problemas temporales. Cuando la quimioterapia concluye, las células no cancerosas retoman sus funciones normales o son sustituidas por otras nuevas sanas, y los síntomas cesan.

Otro efecto secundario muy importante pueden ser los problemas con la médula ósea. La médula es el sitio donde se crean y maduran los eritrocitos, los leucocitos y las plaquetas. La quimioterapia afecta a dichas células de división rápida casi de igual modo que a las células cancerosas, y muchas son las células sanguíneas que mueren. Una menor producción de cualquiera de estas células puede motivar dificultades. La producción disminuida de eritrocitos sanos, que transportan oxígeno, puede causar anemia. Una baja en el número de leucocitos, las células que combaten a las enfermedades, puede motivar infecciones dado que sin ellos, el cuerpo es incapaz de combatir a los patógenos y la enfermedad. Una cifra menor de plaquetas altera la capacidad de coagulación de la sangre que, a su vez, hace más lenta la cicatrización de las heridas. Sistemáticamente, su doctor vigila durante el tratamiento la cantidad de todas estas células, y tomará medidas preventivas si surge cualquier dificultad.
Asimismo, la quimioterapia puede motivar la caída de cabello. Se pierde cabello dado que la quimioterapia afecta a los folículos pilosos que crecen de manera constante. Los medicamentos causan que los folículos dejen de reproducirse, hecho que detiene el crecimiento del cabello. Además de esto, el folículo debilitado ya no puede soportar el cabello que sale de él. Entonces, el cabello se separa por completo o se cae por la carencia de apoyo. Al terminar la quimioterapia, el cabello crece de nuevo. Por lo regular, el cabello vuelve a crecer con igual grosor, si no es que más grueso que antes.

La quimioterapia también puede tener efectos sexuales secundarios. Es posible registrarlos como bajas cifras espermáticas o un daño a los ovarios. De nuevo, la causa es que los quimioterapéuticos se enfocan sobre las células que se dividen con rapidez, y las de los testículos y los ovarios caen en tal categoría. Es posible que los fármacos produzcan infertilidad temporal o permanente tanto en hombres como entre las mujeres.

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