Dependencia a analgésicos opiáceos

Dependencia y retirada del fármaco

Medciclopedia
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La administración repetida de opiáceos se asocia con la aparición de dependencia psicológica y física. Aunque esto apenas constituye un problema para el uso terapéutico legítimo, la dependencia puede aparecer rápidamente cuando se abusa con regularidad de los opiáceos en busca de sus efectos euforizantes. La dependencia de fármacos como los opiáceos se caracteriza por una imperiosa necesidad de seguir consumiendo el fármaco (u otro con propiedades similares), debido al requerimiento físico de éste para evitar los síntomas de abstinencia, y debido también a una tendencia a aumentar las dosis por la aparición de tolerancia.

La retirada brusca de los opiáceos en personas que dependen físicamente de ellos da lugar a un síndrome de abstinencia, cuya gravedad depende del individuo, del fármaco utilizado, del número y frecuencia de las dosis y de la duración del consumo. También pueden producirse síntomas de abstinencia en individuos dependientes de opiáceos tras la administración de un antagonista de éstos, como la naloxona, o de un fármaco mixto, agonista y antagonista, como la pentazocina. Puede aparecer un síndrome de abstinencia neonatal en hijos de madres dependientes de los opiáceos; estos niños pueden sufrir síntomas de abstinencia al nacer.

Los analgésicos opiáceos pueden clasificarse de acuerdo con los receptores sobre los que actúan, y los síndromes de abstinencia son característicos de cada tipo de receptor. Cabe esperar la aparición de tolerancia cruzada y dependencia cruzada entre los opiáceos que actúan en los mismos receptores. La dependencia que provocan la morfina y los agonistas µ de acción similar, origina síntomas de abstinencia más graves que los que ocasionan los agonistas de los receptores ?. El inicio y la duración de los síntomas de abstinencia varían también dependiendo de la acción del fármaco. En el caso de la morfina y la diamorfina, los síntomas de abstinencia suelen iniciarse al cabo de unas pocas horas, alcanzan su máximo entre 36 y 72 h y luego desaparecen gradualmente; se desarrollan de forma más lenta con la metadona. Los síntomas de abstinencia consisten en bostezos, midriasis, lagrimeo, rinorrea, estornudos, temblores musculares, debilidad, sudoración, ansiedad, irritabilidad, trastornos del sueño o insomnio, inquietud, anorexia, náuseas, vómitos, pérdida de peso, diarrea, deshidratación, leucocitosis, dolores óseos, calambres abdominales y musculares, cutis anserina, trastornos vasomotores y aumento de las frecuencias cardíaca y respiratoria, de la presión arterial y de la temperatura. Es posible que algunos parámetros fisiológicos no se normalicen hasta varios meses después de la aparición del síndrome de abstinencia aguda.

Los síntomas de abstinencia pueden eliminarse con una dosis adecuada del opiáceo original o de otro afín. La tolerancia disminuye rápidamente después de la abstinencia, por lo que una dosis previamente tolerada puede ser mortal.

La interrupción del tratamiento con analgésicos opiáceos debe realizarse de forma gradual en los pacientes que puedan haber desarrollado dependencia física, para evitar la aparición de síntomas de abstinencia. Los analgésicos opiáceos con una cierta actividad antagonista, como la buprenorfina, el butorfanol, la nalbufina o la pentazocina, pueden desencadenar síntomas de abstinencia en los pacientes con dependencia física que hayan utilizado recientemente agonistas puros como la morfina.
La somnolencia puede influir en la capacidad de realizar tareas delicadas; los individuos que la manifiesten no deben conducir ni manejar maquinaria.

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De metadona a buprenorfina.
La inducción del tratamiento

    BAÑO RODRIGO, M.D., LÓPEZ GARCÍA, M.L., GUILLÉN LLERA J.L.Programa Municipal de Drogas de Majadahonda. Madrid.
    Escuela de análisis clínicos. Facultad de Farmacia. Universidad
    Complutense de Madrid. Madrid. España

RESUMEN: Objetivo:

La inducción de buprenorfina en pacientes en tratamiento con metadona es una parte fundamental del tratamiento y va a condicionar la continuidad y retención posterior. Esto se debe a sus características farmacológicas, mayor
afinidad por los receptores opiáceos que la metadona pero menor actividad intrínseca sobre ellos.
Cuando los pacientes en mantenimiento con metadona toman una dosis de buprenorfina se desplaza la metadona que queda en los receptores opiáceos precipitando síntomas de abstinencia.

Material y métodos:

Se analiza el proceso de la inducción con buprenorfina en pacientes en programas de mantenimiento con metadona.

Resultados:

El objetivo de esta fase es encontrar la dosis mínima de buprenorfina con la que el paciente se encuentre bien, sin deseo de consumo ni síntomas de abstinencia.

Conclusiones:

El clínico debe tener en cuenta una serie de parámetros al plantearse la transición
como determinar el tiempo de espera adecuado para la transición basado en la dosis y la concentración plasmática de metadona previa al cambio, evaluación de síntomas de abstinencia en los diferentes momentos del proceso de inducción, consumo de otros opiáceos, dosificación adecuada de buprenorfina e información a los pacientes.

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